1. Sentado(a) cómodamente, ojos cerrados:
2. “Espíritu Santo (Dios, Jesús, Maestro Interno o símbolo que desees), te pido que te
manifiestes en mi mente.”
3. Trae a tu mente a la persona que deseas perdonar.
4. “Espíritu Santo, te pido que me liberes de todos mis resentimientos y juicios que tengo por (nombre de la persona). En su lugar quiero ver su Inocencia y su Luz (esto es ver a Cristo, al Ser Verdadero, su pureza y santidad) y unirme a él/ella en el Amor de Dios.”
5. Descansa en quietud mental de cinco a veinte minutos, repitiendo mentalmente, “Descanso
en el Amor de Dios”, o la palabra “Dios”.
Durante este descanso no debes luchar contra ningún pensamiento, sentimiento o imagen que venga a tu mente. Simplemente obsérvalos y sustitúyelos por la frase “Descanso en el Amor de Dios”, o la palabra “Dios”. En caso de que te vengan pensamientos de ataque o de miedo, así como sentimientos de odio, culpa, miedo y angustia, o imágenes mentales no amorosas de la clase que sean que te lleven al dolor o al miedo, pídele al Espíritu Santo o Maestro Interno que los/las elimine y los/las sustituya por la Luz, la Paz y el Amor de Dios, y sigue repitiendo mentalmente “Descanso en el Amor de Dios”, o la palabra “Dios”. Este descanso debe durar lo más posible a menos que sientas mucha ansiedad. Si sucede esto, es el momento de parar la oración, pero normalmente esta ansiedad desaparece entre uno y tres minutos.
Este descanso en Dios es lo que significa orar. Orar es descansar en quietud y silencio mental. Es un instante en el que te abandonas a la acción del Espíritu Santo y estás dispuesto(a) a ser Uno con el amor de Dios, y en ese Amor, Uno con todos tus hermanos. El perdón verdadero, toda curación y cualquier milagro se llevan a cabo durante este descanso.
Indicaciones importantes acerca de la práctica de la oración de perdón y procesos que suceden en ella
1. Sentarse cómodo para orar, es adoptar una posición en la cual no sientes la necesidad de corregir tu postura durante la oración. Ésta postura puede variar de persona a persona.
2. Para hacer oración o meditar, no es necesario hacer ningún ritual como prender velas, quemar incienso, vestirse de blanco, hacer ayunos, volverse vegetariano, ni estar orientado hacia un punto
cardinal determinado, como tampoco ir a lugares “especiales”. No es necesario hacer ejercicios de respiración y relajación a modo de preparación. Lo único que importa es tener el deseo de perdonar y de ser uno con el Amor de Dios. No es necesario prepararse para Dios. Dicha preparación es función del Espíritu Santo y tiene que ver con una preparación mental, no corporal, que Él realiza cuando nos abandonamos a Él en oración. Todos los rituales y preparaciones de tipo físico que hacemos tienen la intención de seguir identificándonos con el cuerpo y darle valor. El objetivo verdadero y final de la oración es olvidarse por un instante que somos un cuerpo e identificarnos totalmente con nuestro espíritu, lo cual nos lleva a reconocer que somos un espíritu perfecto creado por el Amor de Dios a imagen y semejanza Suya, como también a recordar que todos somos sus Hijos Amados y que unidos en Su Amor somos Un solo Ser; el Único Hijo de Dios, El Cristo. Sin embargo, las personas que deseen seguir practicando ciertas técnicas de meditación o algún ritual, lo pueden seguir haciendo, sin olvidar que tiene que haber un momento dentro de su meditación u oración en el que simplemente deben abandonarse a la acción del Espíritu Santo, más allá de toda técnica o preparación, para que pueda ser sanada la mente por la Luz y el Amor de Dios, y poder tener una experiencia puramente espiritual.
3. La Luz que pides ver, en esta oración de perdón y en cualquier oración de esta guía, es la Luz
del espíritu. Esta Luz no tiene nada que ver con las luces de las auras de diferentes colores que fotografía la cámara Kirlian. Dichas auras luminosas son energías que reflejan los estados emocionales de las personas, y, por lo tanto, pueden cambiar de color. La Luz del espíritu, en cambio, es dorada y no varía; es el reflejo de Cristo; es del mismo color y brilla con igual intensidad en todos los seres sin excepción y está más allá de los diversos estados emocionales. Cuando se llega a ver esta Luz a través de la Visión de Cristo o Visión Espiritual, o dicho de otra manera, a través del perdón, se ve en todos por igual y en el mismo instante. Esta Visión es total. No es posible verla en alguna persona y no verla en todos. La Luz del espíritu de todas las personas es igualmente perfecta e inocente.
4. El perdón es un proceso. Es necesario que practiques la oración de perdón hasta que no quede en tu mente ningún resentimiento, culpa, dolor, ni sufrimiento en relación a todas las personas y a todas las cosas, y además, sientas Amor de Dios por todas ellas y alcances la Paz. Este proceso termina cuando literalmente logras ver la Luz del Espíritu en todos los seres por medio de la Visión de Cristo. Esta Luz es la Luz de Cristo, la Luz del Ser Verdadero. Nuestro Ser Verdadero es Eterno, Perfecto, Inocente, Puro y Santo. Es Uno con Dios.
5. Conforme avances en tu proceso de perdón, experimentarás progresivamente mayor paz, y es
posible que tengas experiencias místicas, es decir, manifestaciones del Amor de Dios, de Su Paz
y de Su Luz.
6. Si haces una búsqueda interna honesta, te darás cuenta que estás resentido(a) con muchas personas, casi con todo el mundo: familiares, amigos, compañeros de trabajo, tu pareja, ex parejas, instituciones, gobiernos, instituciones religiosas, incluso con Dios. No obstante, normalmente, tu mayor resentimiento y odio estará centrado entre cuatro y seis personas. La mayoría de las veces es en padre y madre y relaciones amorosas pasadas y presentes. Es normal que en donde se supone deberíamos sentir más amor, generamos la mayor cantidad de resentimientos. Esto es debido al uso que hacemos de las relaciones, convirtiéndolas en fuentes de culpabilidad, miedo, resentimientos, dolor y sacrificio. Es con estas cuatro o seis personas donde es necesario que trabajes intensamente el perdón. La forma de hacerlo es en oración. Un día haz oración de perdón con una persona, otro día con otra, y así sucesivamente hasta completar un ciclo. Y después vuelve a empezar con la primera persona. Lo harás de esta manera una y otra vez. Sin embargo, tienes que estar dispuesto a perdonar a todo el mundo para que realmente puedas alcanzar la paz y la curación.
El orden que llevas con las personas con las que haces oración de perdón puede variar de acuerdo a tu necesidad. Por ejemplo, si un día te toca hacer oración de perdón con tu padre, y ese mismo día tuviste algún conflicto con tu madre, ese día deberás hacer oración de perdón con tu madre, y después restablecer el orden con el que iniciaste el ciclo. No olvides que la oración de perdón tienes que alternarla con la oración pura. Un día oración de perdón y otro día oración pura. Sin embargo, puedes hacer las dos oraciones en un mismo día en diferentes sesiones: una sesión para oración de perdón y otra sesión para oración pura.
7. Es necesario que hagas la oración de perdón, la de recuerdos dolorosos y la de entrega de errores con personas que ya “murieron”, si es que sigues teniendo alguna clase de conflicto con ellas; ya sea resentimientos, odio, culpa, o sufrimiento moral por la pérdida de un ser querido. Sin embargo, la muerte no existe. Tus seres queridos siguen viviendo como seres de Luz.
8. Es normal que cuando haces oración de perdón con una persona, algunas veces, venga a tu mente otra u otras personas al comienzo de ésta o después de un momento. Esto es así porque al invocar al Espíritu Santo, es Él quien dirige el proceso y Quien trae a tu conciencia todo lo que tiene que ser sanado. Cuando te suceda lo anterior, pide lo mismo con estas personas que con la que empezaste la oración, y después, sigue descansando repitiendo mentalmente, “Descanso en Dios”.
9. Durante el proceso de perdón verdadero aparecerán diversos aspectos dolorosos que estaban ocultos en el subconsciente que necesitan ser sanados. Según aparezcan, simplemente entrégaselos al Espíritu Santo, y pídele que los sane y los reemplace por el Amor, la Luz y la Paz de Dios. Dichos aspectos pueden ser sentimientos de odio, una intensa culpabilidad, o diversos miedos, como también un profundo sufrimiento moral que puede presentarse como una gran tristeza, vacío y soledad. También pueden aparecer recuerdos dolorosos de los cuales no eras consciente e imágenes que te pueden producir miedo. No importa qué se presente, todo es sanado por el Espíritu Santo si le pides que lo sane y te libere de ello. De hecho, cuando pides una curación total y estás dispuesto(a) a sentir Amor de Dios por todos los seres y alcanzar la Paz, el Espíritu Santo no deja de sanar nada en tu mente, incluso lo que está oculto en lo más profundo de ella.
El Espíritu Santo guía todo el proceso de perdón y curación de principio a fin. Este proceso puede variar de persona a persona de acuerdo a como cada quién lo necesite y lo entienda. No obstante, el objetivo final es el mismo para todos: la Paz, la Luz y el Amor de Dios. El Espíritu Santo inicia y termina cada proceso de curación de la mente y decide el orden en que estos ocurren, hasta que se alcanza la curación total y final. Esta curación final concluye el aprendizaje. Es el perdón consumado. Con éste, se alcanza el estado de iluminación. En este estado mental se ve la Luz del Ser Verdadero o Cristo en todos los seres sin excepción por medio de la Visión de Cristo. Esta Visión Santa es el Don del Espíritu Santo con la cual se consuma la salvación y se recuerda a Dios. Sin embargo, antes de que suceda lo anterior, se tienen atisbos de Su Luz, Su Paz y Su Amor. Estos atisbos pueden ser sutiles o muy poderosos.
10. Es posible que durante tu proceso de perdón, pienses que estás empeorando, debido a que existe la posibilidad de que sientas más odio por los demás y por ti mismo(a). Esto es falso. No estás retrocediendo ni tu odio aumentó. Lo que sucede es que estás reconociendo el odio oculto que siempre ha estado en tu mente, y que antes se manifestaba sólo como pequeños resentimientos. Este reconocimiento del odio es muy importante, pues su intensidad es tan grande, que te das cuenta que es imposible vivir con él, y es entonces cuando decides en verdad y para siempre renunciar a tu odio pidiendo que sea reemplazado por el Amor de Dios. Vivir con resentimientos es llevadero, mas vivir con un odio de tal intensidad se vuelve un infierno. Cuando se mira de frente al odio que está en nuestra mente, y se mira sin maquillaje, la decisión de perdonar es automática. Es entonces cuando le pedimos a Dios o al Espíritu Santo de todo corazón que transforme nuestra mente y la sane, y en ese instante comienza la verdadera curación.
11. No hay por qué tener miedo de perdonar. Crees que si perdonas, los demás se van a aprovechar más de ti. Entonces ves al odio como un mecanismo de defensa, y no te das cuenta de que tu odio sólo te destruye a ti. El odio que sientes es la causa de todas las situaciones de conflicto que vives, en donde el ataque y el sacrificio siempre están presentes. El perdón verdadero hace que pongas límites a los demás, evitando que se aprovechen de ti y te impongan sacrificios. Sin embargo, estos límites se imponen con amor, sin deseos de venganza y sin ataque.
Estos límites se deben a que cuando perdonas, empiezas a reconocer tu verdadero valor como hijo(a) de Dios y te das cuenta de que eres digno(a) de todo Amor. Mas al mismo tiempo reconoces que todos los seres son igualmente dignos de ese Amor, por la misma valía que tienen como Hijos de Dios.
Lo que no te permite darte cuenta del valor inestimable que tienes, es el sentimiento de culpabilidad tan profundo que hay en tu mente. El perdón deshace esta culpa y te muestra tu verdadero valor, y por lo tanto, hace que tengas Amor por ti. De esta manera, dejas de permitir que otros cometan injusticias contra ti. Mas también dejas de cometer injusticias contra otros, debido al Amor que el perdón genera hacia los demás. El perdón y el Amor de Dios nos libera de todas las situaciones de injusticia. El odio y el ataque las perpetúa.
Todo pensamiento y acto de amor que tengas hacia los demás, debe también incluirte a ti. Todo pensamiento y acto de amor que tengas hacia ti, debe incluir a los demás. El Amor lo incluye todo. El Amor de Dios es total y lo abarca todo.
12. Si haces oración de perdón con la intención de que otros hagan tu voluntad, cumplan con tus expectativas, o satisfagan algún tipo de necesidad que percibes en ti, es decir, un perdón condicionado, tu oración no recibirá respuesta, y por lo tanto, el odio y los resentimientos seguirán presentes en tu vida. El Amor Verdadero nunca condiciona. Un amor condicionado no es amor en absoluto, es odio, ya que su intención es aprisionar e imponer sacrificios. Y el Amor es libertad. La fuente del Amor Verdadero es el Amor de Dios. Sin este Amor, el perdón se convierte en una farsa que destruye y se pierde toda posibilidad de sanar y alcanzar la paz.
13. Cuando practicas cualquier oración contenida en esta guía es posible que sientas diversas sensaciones físicas. Estas sensaciones físicas son normales. No tienes que preocuparte por ellas y es necesario que las pases por alto. Algunas se presentan como resultado de mecanismos de defensa, y su causa siempre es el miedo que le tenemos a la Luz y al Amor de Dios. Otras sensaciones físicas son el resultado de un proceso de curación del cuerpo, debido a la curación que está realizando el Espíritu Santo en la mente. El cuerpo siempre está respondiendo a un determinado estado mental. Si los estados mentales cambian, los estados corporales también. El perdón transforma la mente y como consecuencia el cuerpo se cura.
Las sensaciones físicas causadas por el miedo que aparecen durante la oración, pueden
presentarse en las siguientes formas:
1. Tos.
2. Calambres.
3. Comezón en cualquier parte del cuerpo.
4. Sueño.
5. Sensación de presión intensa sobre el cuerpo.
6. Dolor de cabeza.
7. Mareo.
8. Náusea.
9. Vómito (sólo se llega a presentar en sesiones muy largas de oración, como las que se
practican en retiros espirituales).
10. Taquicardia.
11. Ansiedad.
12. Otras sensaciones molestas.
El objetivo de estas sensaciones es impedir que oremos. Estas sensaciones son esporádicas y no se presentan todo el tiempo. Cuando aparezcan, trata de pasarlas por alto. Sin embargo, nunca debes forzar la oración. Si dichas sensaciones se vuelven muy molestas, de manera que te impidan seguir orando y no desaparecen después de tres minutos, es recomendable que pares la oración y lo vuelvas a intentar en otro momento o al día siguiente. No obstante, si sucede lo anterior, es necesario que sigas practicando los otros puntos de la guía, como poner todo lo que hagas en manos del Espíritu Santo y no hacer juicios. Si las sensaciones físicas son leves, deberás continuar con la oración y dichas sensaciones desaparecerán después de unos minutos.
Las sensaciones físicas que provienen de una curación mental durante la oración, pueden
manifestarse de la siguiente manera:
1. Frío que no se quita al taparse.
2. Sensación de calor en ciertas partes del cuerpo o en todo el cuerpo.
3. Movimientos de los órganos internos.
4. Movimiento REM de los ojos (movimiento rápido de los ojos).
5. La cabeza se va para atrás.
6. Movimientos circulares de la cabeza.
7. Movimientos espasmódicos en todo el cuerpo. (no son dolorosos).
8. Movimiento de manos.
9. Sensación de energía en diversas partes del cuerpo (arriba de la cabeza, en el entrecejo, la
garganta, centro del pecho, boca del estómago, en la zona del ombligo, órganos genitales y el
ano). Esta energía puede ser desde muy leve a muy intensa.
10. Pequeñas molestias o leves punzadas en diversas partes del cuerpo y órganos internos.
11. Entumecimiento leve o adormecimiento de las extremidades.
12. Cualquier otro tipo de sensación agradable.
Todas estas sensaciones curativas no se presentan todo el tiempo ni cada vez que se hace oración. Cuando se presenten, también trata de pasarlas por alto. Aunque estén sucediendo, debes concentrarte en tu mente y en el pensamiento que estás repitiendo mentalmente: “Descanso en Dios”, o la palabra “Dios”. Estas sensaciones físicas forman parte del proceso de perdón y curación que se da en la oración. No obstante, el objetivo final de dicho proceso es que dejes de estar consciente del cuerpo y veas la Luz de Dios que está en tu interior y la veas en los demás. Nunca debes hacer oración con el objetivo de sentir estas sensaciones físicas. Tu objetivo en todo momento tiene que ser llegar a la Luz y ser Uno con el Amor de Dios. Si dichas sensaciones se presentan, bien, si no, también está bien. En última instancia, el Espíritu Santo decide todos los procesos y lo que pasa en ellos.
Es posible, y suele suceder, que durante la oración, se presenten al mismo tiempo sensaciones físicas causadas por el miedo y sensaciones físicas debidas a la curación que está realizando el Espíritu Santo en la mente. Esto se debe a que al principio de la oración, el miedo se opone al Amor (aparecen las sensaciones físicas del miedo), mas el Amor de Dios va eliminando el miedo y las resistencias que se presentan (aparecen las sensaciones físicas de curación), hasta que acaba por prevalecer dicho Amor. Sin embargo, cuando se acepta por completo el Amor de Dios, toda sensación física desaparece, y sólo se tiene una experiencia mental de Unión con Dios y con todos los seres. Esto es la revelación de la Unicidad, el regalo de Dios para nosotros, Sus Hijos.
Es recomendable que no trates de entender ni encontrar explicación alguna a las sensaciones físicas que se presentan en el proceso, ya sean procedentes del miedo o la curación. Lo importante es que invoques al Espíritu Santo y confíes que Él está presente y a cargo de todo el proceso, por lo cual, es imposible que te suceda algo malo. El proceso de perdón que Él realiza sólo nos trae bendiciones y curación. Sin embargo, si no invocas al Espíritu Santo o a Dios con cualquier símbolo que desees que lo represente, y en su lugar invocas seres del astral o cualquier tipo de energía que no sea directamente el Amor de Dios, el proceso no será dirigido por el Amor Perfecto y la Verdad, sino por el miedo y las ilusiones. Por lo tanto, los resultados serán desastrosos y te habrás retrasado en tu camino hacia la Luz Divina.
14. Existe una experiencia que rara vez sucede en la oración o meditación profunda. Esta experiencia está precedida de las siguientes manifestaciones: un zumbido grave y fuerte en los oídos, una energía en forma de vibración interna muy intensa y la imposibilidad de mover el cuerpo. No se puede abrir los ojos como tampoco hablar. El zumbido y la vibración van en aumento y llega un momento en el cual abandonamos el cuerpo. Literalmente dejamos de sentirlo y perdemos la conciencia de él por completo. Por un instante nos experimentamos únicamente como mente, en un estado de Paz absoluta. En esta experiencia comprendemos que no somos un cuerpo y que la muerte no existe. Comprendemos que somos algo más, algo que no es físico, aunque todavía sin comprender lo que realmente somos. Después regresamos al cuerpo y volvemos a tomar conciencia de él.
No hay por qué tener miedo de esta experiencia. Si la llegas a tener, lo único que tienes que hacer cuando empiezan las manifestaciones que la preceden, es poner ese momento en manos del Espíritu Santo, pedirle que se haga Su Voluntad y abandonarte a dicha experiencia. Las manifestaciones físicas que se presentan no te impiden pensar e invocar el Amor de Dios.
15. A modo de resumen de algunos puntos anteriores, cada vez que haces oración, es posible que
experimentes desde el punto de vista interno, principalmente, tres situaciones:
a) Que sientas una gran paz y un amor profundo. Y en algunas ocasiones, veas Luz en tu interior o tengas visiones de seres de Luz, como por ejemplo: de Jesús, Ángeles, la Virgen María, por mencionar algunas, que te harán sentir un amor indescriptible y una paz inmensa. Estas manifestaciones son producto de tu avance en el perdón.
b) Que aumente tu ira, se intensifiquen tus resentimientos y odio, y sientas más culpabilidad. Como también, que aparezcan en tu mente imágenes que te provocan dolor, ira o miedo. Estas experiencias son producto del proceso de perdón y purificación que está realizando el Espíritu Santo en tu mente, por lo tanto, no te preocupes por ello. Todo será reemplazado por Amor, Luz y Paz.
c) Que no sientas nada, absolutamente nada. Ni amor ni paz. Ni veas luz. Ni sientas odio, ni resentimientos. Como tampoco ninguna sensación física, ni ningún tipo de experiencia interna o
externa. Y que tampoco veas en tu interior ninguna clase de imagen o visión. De hecho, la mayoría de las veces que se hace oración, no se siente nada. Esta situación de no sentir nada, ni experimentar nada, te puede llevar a creer que no estás haciendo bien la oración o que no estás avanzando en tu proceso de perdón, o que no está sirviendo de nada el que hagas oración y que estás perdiendo el tiempo, lo cual es falso. Esto te puede ocasionar que quieras abandonar la oración, lo cual sería un error. Nunca dejes de orar, aunque creas que no está pasando nada. Tu práctica de las oraciones siempre recibirá respuesta y te hará avanzar. No puedes invocar a Dios sin ser respondido(a). Cada momento que estás en silencio con los ojos cerrados descansando en Dios y abandonado(a) a la acción de Su Amor, siempre se lleva a cabo en tu mente un proceso de perdón y curación, aunque no seas consciente de lo que está sanando el Espíritu Santo, ni sientas nada. Hay muchos procesos de purificación de los cuales no te darás cuenta que están sucediendo, sin embargo, verás sus efectos en tu vida diaria. Estos efectos benéficos se manifiestan como una mayor paz en tu vida, más amor, menos apegos, más salud, atisbos de Luz y una mejoría sustancial de tu relación con las personas que te rodean. No dejes de orar, pase lo que pase, o creas que no pasa nada. No trates de abandonar de nuevo a Dios, ni de buscar otra respuesta a tu dolor y sufrimiento. Ora lo más que puedas. La oración es el pilar sobre el que descansa todo nuestro avance hacia el perdón, la curación, la Luz, la Paz y el Amor de Dios.
16. Hay algunos procesos de curación que rara vez se presentan y que pocas personas los experimentan. Sin embargo, es necesario que los describa, los explique y explique qué hacer en
caso de que se presenten.
Cuando estás en oración, en cualquiera de las oraciones mencionadas en esta guía, puede pasar que vengan a tu mente pensamientos de ataque muy dementes y distorsionados, de tal intensidad, que te pueden asustar. Estos pensamientos no tienen nada que ver con tus pensamientos de ataque que normalmente tienes. Representan la más pura violencia y agresión, sin justificación alguna. No son contra una determinada persona. Son contra la humanidad entera, contra todo ser vivo y contra Dios. Estos pensamientos pueden venir acompañados de una furia muy intensa y un gran odio, y a veces, hasta de placer por tenerlos, lo cual te puede asustar más.
Son pensamientos asesinos, de destrucción, de muerte, de demencia absoluta, los cuales representan la locura y perversión del mundo, al nivel más profundo. Estos pensamientos y sentimientos son ilusorios, no obstante, son el origen de toda la violencia que vemos en este mundo, de la más profunda agresión que tenemos contra nosotros mismos, de toda destrucción sin miramiento alguno: las guerras, los ultrajes, las violaciones, la miseria, la venganza, la injusticia, el egoismo y toda nuestra falta de amor. Desde estos pensamientos falsos, que todos tenemos en el nivel más profundo de la mente, se erigen todos los pilares sobre los que se construyó este mundo de dolor y muerte, los cuales intentan ocultar la Luz y el Amor de Dios que eliminaría toda esa demencia y sanaría todo dolor y sufrimiento, y que finalmente, reemplazaría este mundo de odio por un mundo de Luz, Amor y Paz. Estos pensamientos y sentimientos dementes se encuentran ocultos por debajo de todos los pensamientos de ataque, y son la base del odio, miedo y culpabilidad que se localizan en la superficie de la mente. Nadie puede acceder a ellos por si solo, como tampoco con la ayuda de un psicólogo, terapeuta, psiquiatra o brujo, pues todo lo inventado en este mundo fue diseñado para ocultar esta demencia y darle realidad a sus manifestaciones más externas, y cuya existencia depende de que no se vea y se trascienda hasta llegar a la Luz que está por debajo y más allá de ella. Sólo a través del Espíritu Santo es posible llegar a dicha demencia que hay en la mente, verla, pasarla por alto, atravesarla y llegar a la Luz.
También es posible que aparezcan en tu mente imágenes grotescas y muy distorsionadas de una gran violencia de las cuales eres partícipe principal. Estas imágenes son representanciones gráficas de los pensamientos y sentimientos antes mencionados, pero igualmente ilusorias. No te puede pasar absolutamente nada al atravesarlas y llegar a la Luz que se encuentra tras ellas. Al llegar a la Luz, todos esos pensamientos, sentimientos e imágenes dementes desaparecen para siempre de tu mente y te das cuenta que eran totalmente ilusorios y que no alteraron en modo alguno la Luz que está en tu interior, la cual es lo que realmente eres. En esa Luz, también percibes con toda claridad el Amor que siempre ha estado en tu corazón, más alla de toda fealdad y maldad. Estos procesos de curación son procesos de purificación muy profundos que realiza el Espíritu Santo y que sólo Él puede realizar. Sólo Él puede llevarnos a través de la más profunda oscuridad hasta la radiante Luz de nuestro espíritu que está unido a Dios en todo momento y para siempre por la eternidad.
Estas purificaciones solamente las tienen personas que han tomado la decisión de todo corazón de amar a todos los seres con el Amor de Dios y ver la Luz en todos sus hermanos, por encima de todos los intereses que tienen por las cosas de este mundo. Su objetivo principal en la vida es alcanzar el Amor de Dios y unirse a Él. No necesariamente son religiosos o religiosas. Dichas personas pueden estar dedicadas a cualquier actividad del mundo, estar casados y tener hijos. No obstante, su deseo por Dios, es enorme. No necesitan pertenecer a alguna religión en particular, ni estar viviendo una vida ejemplar. Lo único que los lleva a tener este tipo de purificaciones, es un deseo interno de conocer la verdad acerca de Dios, más allá de toda teología y explicación. Son personas que se han dado cuenta que tiene que haber algo más. Algo más significativo que el mundo que ven y experimentan. Algo que dé verdadero sentido a sus vidas y a sus relaciones, y que sea permanente a lo largo del tiempo y más allá de él. Buscan algo que no entienden, pero que intuyen. Son buscadores del verdadero significado de esta vida y de la otra vida después de la muerte. Desean de todo corazón tener una experiencia directa de Dios, para saber lo que realmente es Él. No se conforman con lo que han escuchado acerca de Él, o aprendido en libros acerca de Su Amor. Lo quieren vivir, experimentar y palparlo en su corazón.
Son aventureros espirituales que desean descubrir que hay más allá de lo que sus ojos pueden ver, más allá de las estrellas y del universo físico. Tienen un profundo anhelo por algo que sienten que perdieron, mas no recuerdan qué es. Pero ese anhelo los lleva a buscar una y otra vez. Entonces, Dios los guía a una busqueda interna a través de Su Luz - el Espíritu Santo - para que lleguen a Él y su busqueda termine, y encuentren lo que por tanto tiempo han anhelado; la Paz, la Luz y el Amor de Él.
Si tú eres una de esas personas que anhelan de todo corazón alcanzar a Dios, es muy posible que tengas estos procesos de purificación, lo cual no debe darte miedo, ya que el resultado de todas estas purificaciones es un profundo amor y una gran liberación, y como resultado de esto, la total desaparición de tu odio y tus deseos de venganza, al grado de que nunca más volveras a sentir odio en tu corazón, ni resentimientos. Tendrás episodios de Luz y experiencias muy intensas de la Paz y el Amor de Dios. Sabrás por fin que Dios es Amor, aunque no lo puedas explicar con palabras. Tu vida tomará otro significado. Veras que tus hijos son un tesoro y una gran oportunidad de dar amor y seguir creciendo espiritualmente. Te darás cuenta de lo valioso que son tus amigos, y tu pareja, si la tienes, alguien con quien compartir el inmenso regalo que descubriste en tu interior. Nunca más volverás a desearle el mal a nadie y comprenderás que lo único que necesita el mundo es amor. La Luz habrá, por fin, despuntado en ti. De esta manera, llevarás palabras de consuelo a los que se te acerquen en busca de ayuda, para ofrecerles la Paz y el Amor de Dios. Sin embargo, seguirás llevando una vida normal, haciendo todas tus actividades diarias, mas ofreciendo a Dios todo cuanto hagas.
No tengas miedo de estos procesos de purificación, pues todos ellos están a cargo del Espíritu Santo. Sólo abandónate a Él con confianza. Él preparará tu mente con sumo cuidado y dulzura para ellos, antes de que los experimentes. No te preocupes durante estas purificaciones. Y cuando te venga una sensación de que lo que estás sintiendo y viendo en tu interior, tal vez no desaparezca, recuerda que Él está en ti, y que así como Él inició la purificación, Él la terminará. Te aseguro que todos esos pensamientos, sentimentos e imágenes dementes que vienen a tu mente se desvanecerán del todo. Así como vinieron, se irán, pues sólo son una ilusión. Por lo tanto, cuando estés en alguna purificación profunda, es muy importante que recuerdes, que todos los pensamientos, sentimientos e imágenes que vienen a tu mente son totalmente ilusorios, que no forman parte de ti y no pueden en modo alguno afectar la realidad de lo que realmente eres.
Recuerda que eres amor y luz. Esa es tu realidad. Todo lo que piensas, sientes y ves en tu interior en estos procesos de purificación, no es real. Todo eso no eres tú. Tú eres un hijo de Dios, digno de que se te libere de toda esa ilusión que te atemoriza, y seas llevado a la Luz para que veas tu inocencia y recuerdes que sigues siendo el niño dulce de tu Padre, en brazos de Él. Recuerda que Dios te Ama. Y conforme aparezcan en tu mente todos estos pensamientos de ataque, sentimientos de furia y rabia, e imágenes grotescas y distorsionadas, en los momentos que haces oración, pídele al Espíritu Santo que elimine todo eso y lo reemplace por Su Luz, y así, desaparecerá para siempre, para nunca más volver. Y al final de cada purificación tendrás una experiencia muy hermosa de Paz y Amor, y un atisbo de la Luz que hay en ti.
Las purificaciones antes mencionadas tienen una duración variable. En su mayoría de tres a quince días, cada una, y en raras ocasiones hasta dos meses. Durante estas purificaciones es necesario que hagas mucha oración para que terminen lo más rápido posible. Estas purificaciones no interfieren de ningúna manera en tu trabajo, ni en actividades importantes que tengas que hacer, como las que tienen que ver con tus hijos, si es que los tienes. El Espíritu Santo escoge los momentos adecuados para iniciar y seguir con el proceso de dichas purificaciones, tales como cuando estás en oración o estás solo(a) sin hacer nada importante. Toda purificación es interrumpida cuando estás haciendo algo realmente importante, y reiniciada después. Esto quiere decir que cuando estás trabajando o cuidando a tus hijos, dejas de sentir esa rabia inmensa o deseos de destrucción, o cualquier pensamiento y sentimento de ataque, al nivel de los descritos con anterioridad relacionados con este tipo de purificaciones. Sin embargo, cuando estás haciendo alguna actividad que no es importante, puede reiniciar el proceso de purificación y es posible que vuelvan esos pensamientos y sentimientos dementes, los cuales debes entregárselos al Espíritu Santo y pedirle que los reemplace con Su Amor. Y en el momento que puedas, haz oración.
El número de estas purificaciones profundas de la mente es variado, pero no son muchas. Si las necesitas para alcanzar la paz y la curación, las tendrás en el momento que lo decida el Espíritu Santo. Si no las necesitas, no pasarán, y tu proceso de perdón seguirá de forma normal.
Este tipo de purificaciones no tienen nada que ver con ninguno de los procesos descritos en los
demás incisos anteriores. Vuelvo a mencionar que estas purificaciones las experimentan muy pocas personas y que no están relacionadas con el perdón de ninguna persona en particular. Más bien están directamente asociadas a sentimientos y pensamientos de ataque universales. Las personas que viven estas purificaciones, no sólo purifican por ellos, sino por muchos, y están preparados para tenerlas. Normalmente las tienen místicos, algunos verdaderos maestros espirituales y santos de cualquier religión. Sin embargo, como ya lo he mencionado, cualquier persona que tenga un deseo profundo por Dios, aunque no sea religioso(a) de profesión, es muy posible que tenga estas purificaciones de tipo universal. Todos lo demás procesos descritos en los incisos anteriores, es normal que sean experimentados por cualquier persona que desea perdonar, amar, alcanzar la paz y la curación, y practique las oraciones contenidas en esta guía de perdón verdadero.
17. Finalmente, como ya lo mencioné, y a modo de recordatorio, es muy importante que hagas oración de perdón hasta que no queden en tu corazón, resentimientos, recuerdos dolorosos,
sufrimiento ni culpa, y sientas Amor de Dios por todos los seres y alcances la Paz. No basta con
que no tengas resentimientos y deseos de venganza. Sin Amor de Dios, no hay perdón.
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