Esta guía es para todo aquel que desee alcanzar la Paz Interna y una experiencia del Amor de Dios en este mundo, y finalmente, la liberación total. Es un medio para liberarnos de la culpa, del miedo, los resentimientos y el odio, y que estos sentimientos destructivos sean reemplazados por Amor y Paz. Es un camino de transformación profunda el cual cura a la mente, y como resultado de esto, cura el cuerpo. Sirve también para prepararse para lo que llamamos muerte y que esta transición hacia la luz divina nos llegue con paz y sin dolor. La práctica de esta guía hace que veamos de forma muy rápida aspectos internos muy profundos que tienen que ser sanados y al mismo tiempo los va sanando. El contenido de la guía puede ser aplicado para resolver cualquier problema, circunstancia, situación o enfermedad (física, mental o emocional). No hay problema, dolor, ni sufrimiento que el perdón verdadero no pueda resolver y sanar. El Amor es la respuesta.
Es muy importante entender que el proceso de perdón lo lleva a cabo un Poder Superior o Dios en nuestra mente. Nosotros no podemos perdonar por nuestros medios. No obstante, tenemos que tomar la firme decisión de querer que Dios nos libere de todo sentimiento de culpa, miedo, odio, deseos de venganza, ira, resentimientos y juicios, y que sean reemplazados por Su Amor y Su Paz. Dicha decisión es la decisión de estar dispuestos a sentir Amor por todas las personas y por todos los seres, incluidos nosotros mismos. El odio es destructivo. El Amor es curativo.
Finalmente, esta guía de perdón verdadero es un medio para escapar de todo sufrimiento y regresar a Dios en paz. El camino al Amor y a la Paz Interior es a través del perdón.
Indicaciones importantes acerca de los juicios y su proceso de corrección
1. Cuando pides ver inocencia en una persona, tanto en la oración anterior para corrección de los juicios como en cualquier oración de esta guía, estás pidiendo ver más allá de los errores que percibes en las personas y, en su lugar, ver la luz divina del espíritu de dichas personas, o el Cristo en ellas. Esta Luz es inocente, perfecta, pura e inmutable.
2. El no hacer juicios debe incluirte a ti mismo(a), no auto condenarte. Es necesario que dejes de hacer juicios condenatorios y evitar poner adjetivos calificativos de desprecio a los demás. Los juicios de ataque que haces siempre tienen consecuencias en ti. Te hacen perder la paz y te enferman. Juzgar a otros es atacarte a ti mismo(a). Un juicio que permanece en tu mente genera enojo, el enojo genera ira y resentimientos, estos a su vez generan odio y deseos de venganza, hasta que todos estos sentimientos, finalmente, te llevan al ataque, y el ataque acaba por generarte una profunda culpabilidad y miedo. Los juicios que haces son el comienzo de todo el dolor y sufrimiento que vives en este mundo.
Es posible hacer evaluaciones en nuestras actividades diarias de este mundo sin la necesidad de agregar juicios de ataque:
Ejemplo 1: Si una persona que trabaja contigo no desempeña adecuadamente su trabajo, lo correcto sería que simplemente pensaras: “Esta persona no desempeña bien su trabajo”. Lo incorrecto sería: “Este idiota no desempeña bien su trabajo, es un flojo, bueno para nada”.
Ejemplo 2: Cuando te enteras por cualquier medio que una persona mató a alguien, lo correcto sería que pensaras: “Esta persona mató a alguien y es un acto erróneo”. Lo incorrecto sería: “Este desgraciado mató a alguien, es una basura y merece la muerte, que Dios lo castigue y se pudra en
el infierno”.
Las groserías e insultos no son el problema, sino la intención de herir y de venganza con que se dicen y su objetivo de minimizar y despreciar a los demás. Estas intenciones y objetivos son llamados a la guerra y cierran las puertas al Amor de Dios. Si verdaderamente deseas alcanzar la Paz, tienes que dejar atrás tales intenciones y objetivos. Sin embargo, el Espíritu Santo evalúa todas las situaciones de la siguiente manera:
Todo error es una ausencia de amor, todo ataque es una súplica de amor. Por lo tanto, su corrección es Amor, y Él responde en consecuencia dando Amor en toda circunstancia. El Amor de Dios es la respuesta a cualquier error y a todo ataque. La justicia de Dios está basada en el Amor Perfecto, no en el castigo.
3. Cuando haces oración y descansas en Dios, es necesario que dejes atrás no sólo los juicios de ataque, sino también todas las evaluaciones de cualquier tipo que haces de los demás y de ti mismo, para que puedas ver más allá de los errores y ver la luz que compartimos todos con Cristo, la cual es Eterna e Inmutable.
4. Dejar de hacer juicios por completo es un proceso largo. Mientras los hagas, los tienes que entregar al Espíritu Santo para su corrección. Dicha corrección hace que los juicios se cancelen y dejen de tener efectos. - Juicios sin corregir, siguen teniendo efectos -. Los juicios los puedes entregar al Espíritu Santo haciendo cualquier actividad (manejando, caminando, haciendo tu trabajo diario, conversando, etc.). La entrega la puedes hacer mentalmente y no es necesario que cierres los ojos, de preferencia debes hacerlo en el mismo instante en que viene el juicio a tu mente. Sólo cuando se alcanza la iluminación por medio de la consumación del perdón verdadero, es que desaparecen para siempre los juicios de nuestra mente. Sin embargo, durante el proceso de perdón irán disminuyendo progresivamente. Cualquier problema que se te presente durante el día, ponlo en manos del Espíritu Santo o Dios. La forma de hacerlo es:
Espíritu Santo, en Tus manos pongo este problema, te pido que lo resuelvas de acuerdo a Tu Voluntad. Quiero ver Inocencia y Luz en todos los involucrados y sentir el Amor de Dios por todos ellos.
Perdonar a otros es ver más allá de sus errores, es decir, no verlos, y en su lugar ver la Luz de Cristo. Esta Luz es pura e inocente. Perdonar es liberarse por completo de resentimientos, y en su lugar sentir el Amor de Dios por los demás y unirse a ellos en dicho Amor. Esta unión no es a nivel de cuerpos, sino a nivel espiritual. Por lo tanto, el perdón no se ve limitado por la distancia física o el tiempo. En el perdón verdadero no se ve culpabilidad, en su lugar se ve la inocencia del espíritu. Esta inocencia no se puede ver con los ojos físicos, sino a través de la visión espiritual que es Luz. El objetivo de la oración de perdón es unirte a todos tus hermanos a nivel espiritual, esto es, unirte a todos ellos a nivel de la Mente Uno de Cristo en el Amor de Dios. La única forma de perdonarte a ti mismo por tus errores, es perdonando a los demás por los suyos, ya que todos los errores que ves en los demás, están en tu mente, aunque no seas consciente de este hecho. En la misma medida que pasas por alto los errores de los demás por medio del perdón, pasas por alto los tuyos, y de esta manera te son corregidos, y así, te liberas de ellos y del sentimiento de culpabilidad que provocan. El regalo de perdón y amor que das a otros, tu lo recibes, y eres beneficiado por ello. Perdonar a otros es perdonarte a ti mismo(a). No hay mayor beneficio en este mundo que puedas obtener que la Paz alcanzada por medio de tu perdón a todos tus hermanos y de perdonarte a ti mismo.
Todo el dolor y sufrimiento que experimentas en este mundo es ocasionado por tu sensación de estar separado de Dios, por tu sentimiento de culpa, miedo, resentimientos, odio, juicios y pensamientos de ataque que albergas. El perdón verdadero elimina estos factores de tu mente, los cuales son falsos, y en su lugar sólo queda la Verdad que siempre ha estado ahí, la cual es Amor, Inocencia, Luz, Paz y Unión.
El perdón tiene el poder de curar cualquier enfermedad y de resolver cualquier problema. Toda curación es resultado de un perdón verdadero. Toda curación verdadera proviene de Dios. Es muy importante que recuerdes que el perdón lo lleva a cabo un Poder Superior llamado Espíritu Santo o Maestro Interno que está dentro de ti, y que Éste proviene directamente de Dios y es Uno con Él. El Espíritu Santo realiza todo el proceso de perdón durante los instantes que haces oración. En la oración se lleva a cabo toda transformación. La oración de perdón la tienes que hacer con todas las personas por las cuales tienes resentimientos, estás enojado o simplemente no te caen bien, sobre todo con quien más conflicto tienes. Sin embargo, es imprescindible que estés dispuesto a perdonar a todos, para que puedas alcanzar la paz y recordar el Amor de Dios. Haz esta oración con cada persona por separado. La forma y el orden de hacerlo está explicado en el inciso seis, más adelante descrito, que viene en las indicaciones importantes acerca de la práctica de esta oración de perdón.
Indicaciones importantes acerca de los juicios y su proceso de corrección
1. Cuando pides ver inocencia en una persona, tanto en la oración anterior para corrección de los juicios como en cualquier oración de esta guía, estás pidiendo ver más allá de los errores que percibes en las personas y, en su lugar, ver la luz divina del espíritu de dichas personas, o el Cristo en ellas. Esta Luz es inocente, perfecta, pura e inmutable.
2. El no hacer juicios debe incluirte a ti mismo(a), no auto condenarte. Es necesario que dejes de hacer juicios condenatorios y evitar poner adjetivos calificativos de desprecio a los demás. Los juicios de ataque que haces siempre tienen consecuencias en ti. Te hacen perder la paz y te enferman. Juzgar a otros es atacarte a ti mismo(a). Un juicio que permanece en tu mente genera enojo, el enojo genera ira y resentimientos, estos a su vez generan odio y deseos de venganza, hasta que todos estos sentimientos, finalmente, te llevan al ataque, y el ataque acaba por generarte una profunda culpabilidad y miedo. Los juicios que haces son el comienzo de todo el dolor y sufrimiento que vives en este mundo.
Es posible hacer evaluaciones en nuestras actividades diarias de este mundo sin la necesidad de agregar juicios de ataque:
Ejemplo 1: Si una persona que trabaja contigo no desempeña adecuadamente su trabajo, lo correcto sería que simplemente pensaras: “Esta persona no desempeña bien su trabajo”. Lo incorrecto sería: “Este idiota no desempeña bien su trabajo, es un flojo, bueno para nada”.
Ejemplo 2: Cuando te enteras por cualquier medio que una persona mató a alguien, lo correcto sería que pensaras: “Esta persona mató a alguien y es un acto erróneo”. Lo incorrecto sería: “Este desgraciado mató a alguien, es una basura y merece la muerte, que Dios lo castigue y se pudra en
el infierno”.
Las groserías e insultos no son el problema, sino la intención de herir y de venganza con que se dicen y su objetivo de minimizar y despreciar a los demás. Estas intenciones y objetivos son llamados a la guerra y cierran las puertas al Amor de Dios. Si verdaderamente deseas alcanzar la Paz, tienes que dejar atrás tales intenciones y objetivos. Sin embargo, el Espíritu Santo evalúa todas las situaciones de la siguiente manera:
Todo error es una ausencia de amor, todo ataque es una súplica de amor. Por lo tanto, su corrección es Amor, y Él responde en consecuencia dando Amor en toda circunstancia. El Amor de Dios es la respuesta a cualquier error y a todo ataque. La justicia de Dios está basada en el Amor Perfecto, no en el castigo.
3. Cuando haces oración y descansas en Dios, es necesario que dejes atrás no sólo los juicios de ataque, sino también todas las evaluaciones de cualquier tipo que haces de los demás y de ti mismo, para que puedas ver más allá de los errores y ver la luz que compartimos todos con Cristo, la cual es Eterna e Inmutable.
4. Dejar de hacer juicios por completo es un proceso largo. Mientras los hagas, los tienes que entregar al Espíritu Santo para su corrección. Dicha corrección hace que los juicios se cancelen y dejen de tener efectos. - Juicios sin corregir, siguen teniendo efectos -. Los juicios los puedes entregar al Espíritu Santo haciendo cualquier actividad (manejando, caminando, haciendo tu trabajo diario, conversando, etc.). La entrega la puedes hacer mentalmente y no es necesario que cierres los ojos, de preferencia debes hacerlo en el mismo instante en que viene el juicio a tu mente. Sólo cuando se alcanza la iluminación por medio de la consumación del perdón verdadero, es que desaparecen para siempre los juicios de nuestra mente. Sin embargo, durante el proceso de perdón irán disminuyendo progresivamente. Cualquier problema que se te presente durante el día, ponlo en manos del Espíritu Santo o Dios. La forma de hacerlo es:
Espíritu Santo, en Tus manos pongo este problema, te pido que lo resuelvas de acuerdo a Tu Voluntad. Quiero ver Inocencia y Luz en todos los involucrados y sentir el Amor de Dios por todos ellos.
Perdonar a otros es ver más allá de sus errores, es decir, no verlos, y en su lugar ver la Luz de Cristo. Esta Luz es pura e inocente. Perdonar es liberarse por completo de resentimientos, y en su lugar sentir el Amor de Dios por los demás y unirse a ellos en dicho Amor. Esta unión no es a nivel de cuerpos, sino a nivel espiritual. Por lo tanto, el perdón no se ve limitado por la distancia física o el tiempo. En el perdón verdadero no se ve culpabilidad, en su lugar se ve la inocencia del espíritu. Esta inocencia no se puede ver con los ojos físicos, sino a través de la visión espiritual que es Luz. El objetivo de la oración de perdón es unirte a todos tus hermanos a nivel espiritual, esto es, unirte a todos ellos a nivel de la Mente Uno de Cristo en el Amor de Dios. La única forma de perdonarte a ti mismo por tus errores, es perdonando a los demás por los suyos, ya que todos los errores que ves en los demás, están en tu mente, aunque no seas consciente de este hecho. En la misma medida que pasas por alto los errores de los demás por medio del perdón, pasas por alto los tuyos, y de esta manera te son corregidos, y así, te liberas de ellos y del sentimiento de culpabilidad que provocan. El regalo de perdón y amor que das a otros, tu lo recibes, y eres beneficiado por ello. Perdonar a otros es perdonarte a ti mismo(a). No hay mayor beneficio en este mundo que puedas obtener que la Paz alcanzada por medio de tu perdón a todos tus hermanos y de perdonarte a ti mismo.
Todo el dolor y sufrimiento que experimentas en este mundo es ocasionado por tu sensación de estar separado de Dios, por tu sentimiento de culpa, miedo, resentimientos, odio, juicios y pensamientos de ataque que albergas. El perdón verdadero elimina estos factores de tu mente, los cuales son falsos, y en su lugar sólo queda la Verdad que siempre ha estado ahí, la cual es Amor, Inocencia, Luz, Paz y Unión.
El perdón tiene el poder de curar cualquier enfermedad y de resolver cualquier problema. Toda curación es resultado de un perdón verdadero. Toda curación verdadera proviene de Dios. Es muy importante que recuerdes que el perdón lo lleva a cabo un Poder Superior llamado Espíritu Santo o Maestro Interno que está dentro de ti, y que Éste proviene directamente de Dios y es Uno con Él. El Espíritu Santo realiza todo el proceso de perdón durante los instantes que haces oración. En la oración se lleva a cabo toda transformación. La oración de perdón la tienes que hacer con todas las personas por las cuales tienes resentimientos, estás enojado o simplemente no te caen bien, sobre todo con quien más conflicto tienes. Sin embargo, es imprescindible que estés dispuesto a perdonar a todos, para que puedas alcanzar la paz y recordar el Amor de Dios. Haz esta oración con cada persona por separado. La forma y el orden de hacerlo está explicado en el inciso seis, más adelante descrito, que viene en las indicaciones importantes acerca de la práctica de esta oración de perdón.
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